ISBN: 9789875002159

Formato: 232 págs. 14 x 22 cm.

Fecha Publicación: Julio 2015

Precio: $ 250,00 (U$S 14,71)

Paradojas de la inhibición

Palabras preliminares - Introducción

Palabras preliminares

Este libro reproduce, con algunas modificaciones, mi tesis doctoral defendida el 24 de octubre de 2014 (Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires), y titulada “El concepto de inhibición en la obra de Sigmund Freud. Puntualizaciones desde la enseñanza de Jacques Lacan. Problemas, paradojas”. 
Si bien la tesis originaria ha sido podada en algunas partes, ligeramente modificada y reescrita en otras, la estructura es la misma y respeta las líneas que se fueron abriendo y desarrollando a lo largo de la investigación.
Como la propia tesis, el libro tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera, acaso su columna vertebral, exploro el concepto de inhibición en la obra freudiana, tratando de situar sus dimensiones teóricas y clínicas, sus matices, variantes y ocasionales destinos conceptuales; también, los renovados empleos del término por parte de Freud, y los avatares que va sufriendo el concepto a lo largo del tiempo.
Me propuse, en ese sentido, llevar a cabo una lectura que respete el lenguaje, las preguntas y la lógica de cada tramo de la obra freudiana. Procuré, en ese sentido, no “lacanizar” a Freud, ejercicio que podía llegar a resultar tentador pero que corría el riesgo de desdibujar cada uno de los contextos de argumentación. 
En la segunda parte me ocupo de lo que inicialmente fueron los objetivos específicos de la investigación. Ahí sí Lacan entra en escena, en particular su Seminario sobre “La angustia”, donde el problema de la inhibición aparece desplegado como pocas veces en su obra y donde el autor postula una sugestiva tríada conceptual: inhibición, deseo y acto. Además, examino algunos aspectos de la economía de la inhibición –la pulsión y sus satisfacciones–, y abro un interrogante acerca del lugar del psicoanalista y las inhibiciones de la cura. Todo en un marco general que tiene la noción de paradoja como protagonista.

***

Introducción

En más de una oportunidad se ha señalado que el psicoanálisis no logró aún darle al concepto de inhibición una definición rigurosa. A diferencia de lo ocurrido con términos como “transferencia”, “deseo”, “síntoma” o “inconsciente”, se ha llegado incluso a poner en cuestión el hecho de que la inhibición constituya, propiamente, un concepto psicoanalítico.
Acaso esta impresión haya estado motivada por la pregnancia de su procedencia jurídica y, además, por la de su procedencia neurológica. Por otra parte, aun cuando el término esté presente en numerosos textos de la obra freudiana, se puede notar que la inhibición presenta una ubicación de alguna manera periférica en el corpus conceptual psicoanalítico. No deja de ser llamativa, por ejemplo, su ausencia en el célebre Diccionario de Psicoanálisis (1967) de Laplanche y Pontalis.
Las inhibiciones han sido siempre fenómenos frecuentes en la
clínica, y probablemente en la actualidad –y bajo otros modos de
manifestación– lo sean en mayor grado que en la época de Freud.
Es posible apreciar, en todo caso, una cierta desproporción entre el lugar que tiene la inhibición como manifestación en la clínica, y el lugar que tiene el concepto en la teoría psicoanalítica. Y es, precisamente, en virtud de esta brecha teórico-clínica que decidimos emprender este recorrido exploratorio.

*

Ahora bien, ¿qué es una inhibición?
Por lo general, se define como acción y efecto de inhibir o inhibirse. Según el Diccionario de uso del español de María Moliner (1992), “inhibir” (del lat. inhibere, deriv. de habere) admite las siguientes variantes: “1) (ant.) Impedir o prohibir algo. 2) (tribunales) Impedir a un juez proseguir en el entendimiento de una causa. 3) Suspender transitoriamente la actividad de un órgano o del organismo mediante la acción de un estímulo”. Y en su forma reflexiva, conduce a “abstenerse de intervenir o interesarse en un asunto o actividad” (‘Yo me inhibo en esa cuestión. Él se inhibió de firmar la protesta’)”.
En esta referencia, como en otras del estilo, nos aproximamos al sentido de detención, de suspensión o de abstención. Sin embargo, tomamos nota de que originariamente “inhibición” no denotaba un estado de inmovilidad o de pasividad. Como señala M. Arnal:

"Esta palabra la conocían ya los romanos. En su forma latina, inhibitio significaba la “acción de remar hacia atrás”. Tal y cual. Procede del verbo inhíbeo, que significa poner la mano sobre una cosa, generalmente para retenerla, y de ahí detener, retener, estorbar, impedir." (Arnal, 1998)

De modo que se trataba, básicamente, de una acción. A continuación, el autor ofrece algunas variantes sugestivas:

"Inhibere equos es refrenar los caballos; inhibere áliquem, detener a alguien; ímpetum inhibere, detener el ímpetu; facinus inhibere, impedir un crimen. Pero también tenemos el sentido de ejecutar, en imperium inhibere, ejercer la autoridad; supplicium alicui inhibere, infligir a uno un suplicio." (Arnal, 1998)

Comienza a dibujarse más claramente la idea de inhibición como una fuerza activa, algo que va en sentido contrario a la corriente, cosa que su referencia marítima pone de manifiesto de manera extraordinaria. El psicoanalista francés G. Le Gaufey (1985) observa, no obstante, que una vez que la palabra fue perdiendo su inicial uso jurídico y se fue extendiendo hacia los dominios de la fisiología y de la psicología, de a poco fue ganando terreno el matiz de pasividad. Entonces la inhibición comenzó a designar más bien un estado y ya no una acción propiamente dicha.
En tanto, P. Kaufmann (1986) rescata la fuente a partir de la cual el término “inhibición” fue incorporado al campo neurológico, por una iniciativa de C. E. Brown-Séquard. Se trata de un estudio iniciado en 1845 a partir del descubrimiento de “la lentificación del corazón bajo la influencia de una excitación periférica del nervio vago”. A partir de entonces, el uso se fue extendiendo hasta designar un rasgo común a diversas afecciones neuróticas: la suspensión de un proceso in statu nascendi (Kaufmann, 1986: 260-62).
Prestemos atención a la definición del propio Brown-Séquard en el Dictionnnaire Encyclopédique des Sciences Médicales de 1864. Después de delimitar el alcance del término para el campo legal, escribe:

"Para nosotros, médicos, la inhibición es un acto en virtud del cual una propiedad o una actividad y, secundariamente, una función o una simple acción, desaparece, completa o parcialmente, repentinamente o muy rápidamente, para siempre o temporariamente, en una o muchas partes del organismo." (Brown-Séquard, 1864: 563)

Como se podrá apreciar, aquí también el acento está puesto en el carácter de acto o acción, es decir, de una fuerza particular que produce sus efectos. El autor se encargará de despejar cualquier duda: “La inhibición es un acto de los tejidos nerviosos destruyendo o disminuyendo una potencia de acción en reposo o en actividad, y no una simple cesación de potencia” (Brown-Séquard, 1864: 563).
De manera tal que el campo semántico va ofreciendo vicisitudes propias de cada disciplina, de cada discurso y de cada momento de la historia.

Descargar Fragmento (70 Kb)