ISBN: 9789875002012

Formato: 144 págs. 14 x 22 cm.

Fecha Publicación: Abril 2015

Precio: $ 160,00 (U$S 9,41)

Filosofía para Niños

Introducción a la teoría y la práctica

1. Filosofía para Niños

Filosofía para Niños (FpN) es una propuesta educativa que brinda a los niños y los adolescentes instrumentos adecuados en el momento en que comienzan a interrogarse acerca del mundo y de su inserción en él. FpN apuesta por la filosofía como actividad para lograr un pensamiento cuidadoso del otro, creativo y crítico, que pueda ser desarrollado por niños, jóvenes y adultos en comunidades de investigación (c. i.). En esta comunidad, en la que sus miembros trabajan para ser capaces de entender el punto de vista de los demás y se esfuerzan solidariamente por descubrir el sentido del mundo y de la sociedad en la que viven es donde se lleva a cabo el programa de FpN. La comunidad de investigación es un proceso, y, ante todo, una experiencia en la cual es importante que se den determinadas conductas, entre las que cabe destacar:

- Aceptar de buen grado las correcciones de los compañeros.
- Ser capaz de escuchar atentamente a los otros y considerar y estudiar sus ideas.
- Poder revisar los propios puntos de vista a la luz de los argumentos de los demás.
- Construir nuestro pensamiento a partir de las ideas de los demás.
- Poder desarrollar nuestras propias ideas seriamente y sin sentir miedo por el rechazo o por la posible incomprensión de los otros.
- Estar abierto a nuevas ideas y ser fieles a nosotros mismos.
- Aceptar y respetar el derecho de los otros a expresar sus propios puntos de vista.
- Ser capaz de detectar opiniones subyacentes.
- Buscar la coherencia cuando argumentamos diferentes puntos de vista y preguntar cuestiones relevantes.
- Pedir y dar razones.
- Discutir los temas con la mayor imparcialidad posible.
- Preguntar por los criterios que se están utilizando.

Filosofía para Niños es un programa en el cual trabajan, íntimamente unidos, un método y un contenido (en continuo proceso de recreación): el método está unido indisolublemente a contenidos filosóficos. Estos contenidos filosóficos, es cierto, tienen miles de años de antigüedad o, aun siendo recientes, se nutren en esos muchos siglos, pero también es cierto que se recrean cada día en las clases de FpN. Esta recreación de la filosofía es el verdadero objetivo del programa, ya que son los participantes de la comunidad de investigación quienes, con la guía de su interés, conducen las clases, que son coordinadas por sus docentes.
Si la búsqueda de la propia sabiduría, el conocerse a sí mismo, es la tarea última, primera y fundamental que cada ser humano se propone, la filosofía sería el quehacer más propio de las mujeres y de los hombres. No podemos dejar de pensar, y nunca los seres humanos han dejado de hacerse preguntas: ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿por qué nos hacemos preguntas?, ¿es este el mejor de los mundos posibles? ¿Cuál es mi rol en todo esto? ¿Cuál quisiera yo que fuera mi rol? Y son estas grandes preguntas las que contienen las pequeñas preguntas: ¿estoy razonando correctamente?, ¿puedo razonar mejor?, ¿puedo mejorar mi pensamiento crítico?, ¿puedo elaborar pensamientos creativos?, ¿puedo fundamentar lo que pienso en el pensamiento cuidante?
Paradójicamente, la educación que brindamos a nuestros niños, niñas y jóvenes ha eludido larga y eficazmente estas preguntas. La currícula de la escuela inicial, primaria y secundaria no está vertebrada alrededor de las preguntas sino alrededor de las respuestas. Pero la educación aún tiene algo para decir: la filosofía como eje vertebrador del currículo escolar es una posible solución para un mundo enfermo de falta de juicio cuidadoso de los demás, creativo y crítico. FpN propone privilegiar las preguntas y la sensibilización al contexto. a través del proceso de investigación. Este proceso implica atreverse a hacer preguntas y esperar que nos hagan preguntas, a través de la apertura del corazón intelectual a las inquietudes de estas pequeñas personas con las que compartimos la educación. Podemos lograr que los estudiantes sean mejores ciudadanos, pero, sobre todo, mejores seres humanos, introduciendo en la enseñanza el uso de la emotividad y la razonabilidad. Entendemos por “razonabilidad” la razón temperada por la sensibilidad y la emoción, que es, también, pensamiento.
Como educadores, tenemos el deber de proporcionarles a los niños un mundo aceptable de posibilidades, para que puedan elegir, y ese mundo está conformado, sobre todo, por su capacidad de pensar, de elegir, y de emocionarse. Ser pensante, tolerante, respetuoso de las ideas ajenas, compañero, amigo, solidario, son acciones que se aprenden. Si hacemos que los niños cultiven y practiquen el pensamiento cuidante desde pequeños, es más probable que continúen haciéndolo cuando sean adultos.
FpN se presenta como una propuesta para lograr el pensamiento multidimensional (pensamiento cuidadoso del otro, creativo y crítico). Esta propuesta pregunta por el sentido de la existencia, y obliga a la comunidad de investigación a preguntarse crítica, creativa y cuidadosamente por sus propios supuestos, por el suelo de su decir y hacer, por la tierra que fundamenta su vida, por las conexiones que hilan su existencia, por el sentido de la cosmovisión que preside nuestros pasos filosóficos. FpN supone que para llegar a ser pensantes, solidarios y libres, los niños deberían aprender a serlo en un proceso donde se muestra qué es pensar por nosotros mismos en comunidades de investigación, qué son la solidaridad y la libertad, un marco que constituye la forma y el contenido del aprender a pensar por nosotros mismos. Es en este proceso como se logra el pensar crítico, creativo y cuidadoso (el supuesto aquí es: a pensar se aprende pensando). El programa se detendrá, interesado y maravillado, en aquellas preguntas que apunten hacia el sentido y hacia el asombro. Preguntará, con preguntas verdaderas (Gadamer, 1977), por la coherencia, trabajando por alejarse del falso diálogo, donde se simula una escucha que no existe (Freire, 1992). El docente buscará, junto con los niños, los supuestos que subyacen a lo preguntado, pedirá que justifiquen lo comentado, solicitará que apoyen sus ideas en las ideas de los demás. La profesora y la docente, convertidas en coordinadoras trabajarán con los estudiantes y con la formadora de FpN la coherencia de lo que se dice, solicitarán y practicarán autocorrección y autoevaluación. La pregunta “¿por qué?”, constante, permanente, estará presente siempre en las sesiones del programa, pidiendo razones, y sensibilizándonos con el contexto.

Los supuestos en Filosofía para Niños

Estar involucrado en una tarea de comunidad de investigación implica, por lo menos:

1. En el orden político: apostar por valores como el debate abierto, el pluralismo, la tolerancia, el autogobierno, la democracia y la solidaridad.

2. En el orden pedagógico: saber que la comunidad de investigación es el resultado de una crítica constructiva a la concepción tradicional de la educación como transmisión de un cuerpo de conocimientos. Supone que la educación se propone dar a luz personas responsables e íntegras, que sean capaces de hacer juicios lúcidos sobre lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, lo adecuado y lo inadecuado.

3. En el orden gnoseológico: se busca llegar a formular buenos juicios a través de las siguientes conductas:
- Pedir y dar buenas razones.
- Construir el pensamiento propio a partir de las ideas de los demás.
- Hacer buenas distinciones y conexiones.
- Usar buenas analogías y contraejemplos.
- Descubrir supuestos e inferir consecuencias.
- Usar y reconocer criterios.
- Buscar clarificar y definir conceptos.
- Reconocer falacias.
- Hacer buenas preguntas.

4. En el orden psicológico: se trata de educar a personas que puedan conformar el yo en relación con otros, poner su ego en perspectiva, desarrollar su autoestima, transformarse a sí mismos, ser capaces de practicar autocorrección, ser autónomos.

5. En el orden social: es una praxis caracterizada por el diálogo llevado a cabo a través de la participación razonada y colaboradora de sus integrantes, estimulando las siguientes conductas: tomar las ideas del otro seriamente, respaldando y ampliando sus puntos de vista, aunque no esté de acuerdo con él; dar aliento a los otros para que expresen sus propias ideas; tomar los logros del grupo como propios –ser sensible al contexto; escucharse atentamente unos a otros–, desarrollar la mutua confianza; tener cuidado por el crecimiento de todos los miembros de la comunidad.

6. En el orden ético: buscamos responder a las preguntas: ¿cómo debemos vivir?; ¿en qué clase de mundo queremos vivir?

Cabe aclarar que la comunidad de investigación no es un lugar de decisión porque esto es contrario a la investigación filosófica. La c. i. se propone una investigación constante y continua donde se lleva a cabo una discusión filosófica, que supone que el acuerdo, si se diera, sería meramente fortuito, nunca buscado, y, mucho menos, deseable. ¿Nos podemos imaginar una comunidad de investigación donde todos están de acuerdo, permanentemente, en todos los temas que se tratan? ¿Cómo sería una c. i. donde el coordinador busca el consenso sobre un tema? ¿Qué sería de la riqueza de la diversidad si los integrantes de la c. i. se solazaran en el consenso? Los integrantes de la c. i. están de acuerdo solo en un punto: en que le dan una oportunidad al diálogo en c. i., con todo lo que esto supone, es decir, la aceptación de los supuestos de la c. i., para poder comenzar a dialogar (si es necesario, sobre esos mismos supuestos). En el mismo momento en que la c. i. toma una decisión, en ese mismo instante, se autodestruye, deja de ser una c. i. Las personas reunidas en un círculo, y que discuten bajo los supuestos con que discute una c. i., pero lo hacen para tomar una decisión, son una asamblea, pero no una c. i.
A continuación daremos lugar al desarrollo del programa de Filosofía para Niños.

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