ISBN: 9875000000

Formato: 176 págs. 14 x 20 cm.

Fecha Publicación: 1996

Precio: $ 190,00 (U$S 11,18)

Agotado

El arte del motor

Aceleración y realidad virtual

Cuando la aceleración y la realidad virtual nos alcancen

Héctor Gómez, Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, 01/06/1999

"Sería tiempo, en la época de la repentina
contaminación de la atmósfera, de pensar en
renovar nuestra percepción de las apariencias."
Paul Virilio, La velocidad de liberación

En el año de 1933, Walter Benjamin publicó uno de los textos más consultados por los interesados en los estudios culturales y de la comunicación en los últimos tiempos. Se trata de La obra de arte en la época de la reproducción técnica, documento que en su momento no tuvo la atención que merecía, y que en la década de los ochentas servirá para entender dos puntos fundamentales de la relación de la tecnología, la sociedad y la cultura. Por un lado, que con su aparición, desarrollo y evolución, las tecnologías de información serán una mediación entre las nuevas formas de producción, distribución y consumo de bienes y productos simbólicos con el sensorium de la mayoría de la población, es decir las cambiantes formas de experimentar y de vivir la ciudad, lo cotidiano, lo público y lo privado. Pero, por otro lado, hace entrever los riesgos de seguir trabajando con una concepción fija, rígida y etnocéntrica de la cultura que impide entender y dar cuenta de las múltiples y cada vez más complejas dinámicas sociales en permanente transformación.
Gran parte de la obra de Walter Benjamin es importante por el método empleado al incursionar en la manera como las nuevas experiencias sociales han irrumpido en la sociedad y la tecnología, rescatando, describiendo y "editando" detalles minúsculos de la historia de la vida cotidiana, a la manera de un "montaje literario", con lo que se describen escenarios posibles de una experiencia global.
A principios de los ochentas, Paul Virilio comenzó a publicar una serie de libros que con el tiempo atraerían la atención de algunas comunidades académicas. Como Walter Benjamin, los trabajos de Virilio tendrán como objetivo el incursionar en las continuas y mutantes experiencias sociales que las nuevas familias tecnológicas de información, como la realidad virtual, los simuladores electrónicos, los sistemas computarizados, han venido reconfigurando en los últimos años. A lo largo de su obra, Paul Virilio reconstruye de manera histórica las trayectorias, las continuidades y las rupturas de la presencia de las nuevas tecnologías de información; también las edita, a la manera, ahora, de un lenguaje cinematográfico y con ello explora y juega reflexivamente con los escenarios sociales y los nuevos sensoriums que están  apareciendo/desapareciendo.
Paul Virilio es un intelectual francés que se ha movido por varias disciplinas de estudio. Comenzó como arquitecto y sus trayectorias personales lo han llevado al urbanismo, a la filosofía de la velocidad, a la historia de la guerra, del cine y las tecnologías, a los debates sobre el postmodemismo, al nuevo subjetivismo. Sus primeros textos en francés se pueden ubicar a finales de la década de los setentas. Su obra comenzará a ser traducida al inglés hasta 1990, entre ellos, The Aesthetic of Disappearance, Lost Dimension, Pure War, Speed and Politics, War and Cinema.
En 1988 la editorial Anagrama le publicó Estética de la Desaparición y en 1996, la editorial Manantial hizo lo propio con El arte del motor y en 1997 La velocidad de liberación.
Ya en sus primeros trabajos enuncia las preocupaciones centrales del libro que ahora nos ocupa: la relación entre el desarrollo de la tecnología militar y la industria de la comunicación y el entretenimiento, con el progresivo desmoronamiento de una serie de factores y vectores que han organizado a las sociedades, a las ciudades, por décadas, para entrar en una nueva era de control, de hegemonía.
Virilio subraya la necesidad que tiene la inteligencia militar por generar un nuevo cambio en la dirección por la dominación mundial con la introducción a la "era del colonialismo desde el hogar". En esta nueva etapa, la ciudad será la sede para crear los nuevos patrones de organización social.
Habla del paso de las Pequeñas Tecnologías, basadas en una perspectiva geométrica y ajustadas a la visión humana, con las cuales se han manejado las nociones de lo cerca/lejos, aquí/allá, alto/bajo, lo público/privado, a las Grandes Tecnologías, que se caracterizan por la transmisión en tiempo real de información y que tendrán un doble efecto: las nociones tradicionales para ordenar el tiempo y el espacio se disuelven, y la velocidad será el nuevo eje para organizar a la nueva experiencia social. El tiempo emergente es el de la aceleración
El intelectual francés reflexiona sobre las contemporáneas maneras en que la ideología se introduce en la vida cotidiana de los sujetos a través de la hegemonía cultural que configura un "sentido común" de acuerdo a las mutantes percepciones de la realidad que devienen. Es ahí donde la industria de los medios de comunicación y del entretenimiento, el crecimiento y equipamiento de la ciudad facilitan una forma "teatral" de vivir y acceder a las realidades sociales en ciernes: el turismo, la prensa, los recorridos urbanos, la publicidad, los medios de transporte, poco a poco eliminan las distancias, las trayectorias, la separación entre el que observa y lo que es observado.
En esa confluencia entre tecnología militar y tecnología para el consumo, a través de los medios masivos de comunicación, se da, dice Virilio, el entrenamiento progresivo a una nueva mirada social, mirada que se organiza con lógicas y procedimientos donde, al basarse en el movimiento, lo fijo pierde visibilidad y lo móvil construye una realidad muy diferente: en permanente flujo. En ese proceso, siempre algo se pierde, algo se añade.
Para quien no conoce estos antecedentes del pensamiento de Paul Virilio, así como el contexto intelectual, tecnológico y social donde se gesta, la lectura de su libro, El arte del motor. Aceleración y realidad virtual, pudiera resultar una lectura complicada, confusa e impresionista. Simplemente Virilio nos invita a que ajustemos nuestra percepción de la realidad con una mirada y reflexividad en movimiento. Desde esa perspectiva, la lectura puede resultar atractiva, fascinante y reveladora, sin contar con los riesgos de "perder de vista" múltiples realidades que se quedan inmóviles en el escrutinio del arquitecto francés.
El arte del motor bien puede ser la continuación del mencionado trabajo de Walter Benjamin, cuyas reflexiones partían del cine para ver los inicios de una realidad que se ponía en movimiento. Paul Virilio parte del complejo de los medios de transmisión de información y del desarrollo de los medios de transportación, aunque siempre pone el énfasis en el cine, para realizar diversas disecciones sobre las nuevas capacidades de adaptación y apropiación a las cambiantes formas de ser en el mundo a fines del segundo milenio. Viviendo de manera cotidiana una realidad en permanente movimiento, y, por tanto, las dificultades de representar tanto lo real como lo verdadero, las multitudes, los públicos colectivos requieren de un constante desdoblamiento, de tener que ser y ponerse en el lugar del otro, de ese otro con el cual se va compartiendo una manera particular de ver la realidad. Las nuevas tecnologías de información crean formas de reconocimiento comunes, inventan, fabrican formas de ser en la ciudad, socialidades basadas en, como diría Umberto Eco, estrategias de ilusión, de representación. Por ejemplo, el desarrollo del motor cinético tendrá efectos progresivos y saltos cualitativos en dos sentidos: el potencial de la información que se transmite y el empleo del tiempo real que plantean serios problemas para responder a la pregunta sobre qué es lo real.
De esta manera entramos a una nueva dimensión de la experiencia de lo real gracias al arte del motor, la perpetua transmutación de las aparencias, apariencias que tienen el potencial de crear acontecimientos públicos y de unir ilusiones colectivas que se tomarán como lo real. Virilio entra a la escena de las reflexiones postmodemistas, representadas por los trabajos de Baudrillard, Lyotard, Deleuze, asumiendo sus propuestas y posturas personales a través de una reconstrucción y enlazamiento de diversos acontecimientos, sucesos históricos y culturales, para evidenciar un punto que mucho le interesa: las trayectorias, rupturas y nuevas travesías de las percepciones y sensibilidades colectivas. Ahí, McLuhan aparece como una sombra que gravita en el horizonte.
Otro punto que le intersa abordar a Virilio es el efecto de la aceleración. Los desarrollos tecnológicos que se vienen dando desde el siglo XIX en el cine, la prensa, el ferrocarril, el telégrafo, acortan los vectores tradicionales del tiempo y el espacio, con lo cual se da, progresivamente, el fin de "un ciclo de percepción" y la entrada a otro a través de la mirada del movimiento y del decorado. Ahí, Hollywood ha sido y es la surtidora para la "industrialización de la percepción".
La lectura de El arte del motor nos permite acceder a comprender el otro libro publicado por la editorial Manantial, La velocidad de la liberación, donde profundiza sus reflexiones sobre las implicaciones que las tecnologías de información que se desenvuelven dentro del tiempo real y sus implicaciones tanto para la percepción, la organización y la experiencia cotidiana de lo social. Otro libro inquietante, sugerente y en ocasiones incómodo.
La obra de Paul Virilio apenas comienza a ser conocida en nuestros ambientes académicos e intelectuales y, quien quiera profundizar en ella, es recomendable recurrir a textos publicados en otros idiomas o a las revistas electrónicas que circulan por Internet.

Fuente: www.redalyc.org/pdf/316/31600909.pdf

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