ISBN: 9875000493

Formato: 256 págs. 16 x 23 cm.

Fecha Publicación: 2000

Precio: $ 310,00 (U$S 18,24)

La desigualdad persistente

Entre la ortodoxia relacional y el espíritu sociológico

Daniel Pontón C., Iconos. Revista de Ciencias Sociales, 01/01/2006

Desde que una persona empieza a involucrarse en el estudio sociológico, se puede percatar que la desigualdad social es uno de los temas que más copa la atención, no sólo por la importancia académica del mismo, sino también por la importancia existencial que presenta para muchos, lo que genera que sea uno de los temas más debatidos en la historia de las ciencias sociales. La desigualdad persistente se presenta como una referencia obligatoria al estudio de este fenómeno actualmente, pero ¿qué tiene este texto en especial para ser tomado en cuenta en este enorme y viejo debate? ¿Cuáles son sus aportes para la comprensión de la desigualdad y el desarrollo de las ciencias sociales?
Charles Tilly(1) es uno de los más destacados e influyentes pensadores estadounidenses contemporáneos, especializado en el análisis histórico de los cambios sociales de larga escala y su relación en la acción colectiva. Quizás esto, su enorme trayectoria, le ha permitido tener un amplio conocimiento de la historia mundial así como también los detalles y las regularidades de los procesos.
El atributo principal del pensamiento de este autor está marcado por un incesante repudio a las explicaciones esenciales (teológicas) de los procesos sociales, producto de las explicaciones autónomas y autopropulsadas provenientes del individualismo, los grupos y las sociedades.(2) La superación a este problema está, siguiendo a Tilly, en la aceptación de vínculos en lugar de esencias; es decir, en el funcionamiento de modelos relacionales de la vida social que se inician con transacciones o lazos interpersonales. Esto sin duda genera un desplazamiento en los niveles de análisis, que lo hace pasar constantemente de un nivel micro a un nivel macro (y viceversa), de un nivel personal a un nivel interpersonal, sin las cuales la acción y el proceso social no tendría sentido en sí mismos; sin embargo, hay autores como Wright,(3) que piensan que es razonable decir que Tilly es un esencialista de las relaciones sociales y por lo tanto, diría yo, un ortodoxo más.
En La desigualdad persistente, Tilly no busca explicar qué es lo que provoca la desigualdad humana en general. Más bien, parte de la pregunta sobre ¿cómo las desigualdades categoriales trabajan dentro de una organización? De esta forma, el trabajo se enfoca en el estudio de las relaciones o vínculos sociales que generan desigualdades en pares categoriales distintivamente circunscriptos como mujer/varón, ciudadano/extranjero, aristócrata/plebeyo, entre otros, y que perduran a lo largo de una carrera, una vida y una historia organizacional.
La teoría de Tilly puede ser definida como un tipo de “estructuralismo combinatorio”, que consiste en concebir a las estructuras sociales no como entidades en sí mismas, sino como producto de las acciones e interacciones transaccionales de los individuos. Esta combinación parte de un mapeo de formas elementales que son, por un lado, configuraciones de relaciones sociales(4) como las organizaciones, donde la inequidad es construida dentro y a través de ellas y, por otro lado, de mecanismos generadores de inequidad como la explotación, acaparamiento de oportunidades, emulación y adaptación (Wright 1999).
Según Tilly, los mecanismos de explotación y acaparamiento de oportunidades son los elementos básicos para la estabilización de este sistema de desigualdades categoriales, ya que se generan ventajas permanentes a ciertas personas en el acceso a recursos escasos y se limita o excluye a otros como una forma de aseguramiento de este proceso. Es decir, la desigualdad es un mecanismo funcional y eficiente para que en un sistema se produzca permanentemente la explotación y el acaparamiento de oportunidades. Los sistemas de emulación y adaptación, por otro lado, son elementos generadores que hacen que este sistema de desigualdad sea difundido a través de la sociedad, convirtiendo al proceso en inevitable y capaz de adaptarse a la vida rutinaria de las personas; en otras palabras, la adaptación y la emulación aseguran las desigualdades haciéndolas habituales y esenciales tanto para explotadores como explotados de manera semejante.
Esta estrategia utilizada por Tilly no debe ser vista solamente como una especie o una variación de un funcionalismo explicatorio simple, ya que se puede confundir a la explotación, el acaparamiento de oportunidades, la emulación y la adaptación como mecanismos causales y no como lo que son, es decir, como atributos permanentes que - aunque inadvertidamente- se establecen en las relaciones sociales.
Para el enfoque relacional, las categorías de desigualdad son invenciones sociales que solucionan problemas de la vida cotidiana producto de la interacción social. La cultura es concebida como un conjunto de nociones compartidas que se entrelaza fuertemente en las relaciones sociales; es decir, cultura y estructura son simplemente dos abstracciones convenientes de la misma corriente de transacciones donde las ideas cambian ideas, las que luego constriñen el comportamiento y les sirve a los individuos de herramientas y coacciones para futuras desigualdades. De esta forma, las transacciones se aglutinan en lazos sociales; éstos se concatenan en redes o estructuras, las redes existentes fuerzan soluciones de los problemas organizacionales y aclaran la creación, el mantenimiento y el cambio de las desigualdades categoriales. En este sentido, las categorías no deben ser entendidas como un conjunto de atributos inconfundibles de las personas, sino como relaciones sociales estandarizadas y movibles (Tilly 2000).(5)
La característica distintiva del modelo de Tilly es que los problemas de las desigualdades son productos de tensiones del sistema generador. Estos problemas estimulan a su vez la producción de una nueva solución organizacional. Esta nueva solución “funcional” de la organización se vuelve en la fuente de una nueva tensión sistemática, la cual genera un nuevo problema al que le corresponde otra nueva solución organizacional y así sucesivamente. Esto ha generado que el autor no piense en soluciones definitivas de las desigualdades, sino en mecanismos explicativos que a su vez son parte de las soluciones y del problema al mismo tiempo. 
Estoy de acuerdo en la importancia del análisis relacional en la explicación de fenómenos específicos como las desigualdades ya que muchos autores tienden a poner poca atención en él y se fijan más en los atributos de individuos o grupos; sin embargo, considero innecesario entrar en la discusión sobre si el análisis relacional es un esencialismo más o si Tilly promueve una ortodoxia de sus postulados o no, pues esto no es más que un confuso e inoperante juego de palabras. En el análisis relacional lo que operan son las respuestas y las soluciones indeterminadas que pueden ser estables y luego variables dependiendo de la relación y el alcance de nuestras preguntas. Las inequidades son mecanismos generadores de problemas y tensiones producto de relaciones organizacionales y no por organizaciones autónomas de la sociedad.
La obra de Tilly es importante al análisis de las desigualdades por sembrar un nuevo espíritu sociológico en el estudio de dicho fenómeno. Este espíritu se genera en un constante proceso de construcción social que es lo que le da vida al proceso y a su vez una característica estandarizada y permanente.


(1) Nació en Lombard, Illinois, en 1929 y estudió en la Universidad de Harvard. Hizo su Ph.D. en sociología en 1958. Fue director del Centro de Estudios para el Cambio Social de la New School for Social Research. Actualmente es profesor de la Un i versidad de Columbia. Ha sido autor de varios libros y artículos sobre acción colectiva, cambio social, historia política y sociología política.
(2) El individualismo metodológico, que funda sus cimientos en las decisiones autónomas, la diferenciación y la auto responsabilidad, es el principal blanco de ataque de la obra de Tilly.
(3) Wright, Erick Olin, 1999, “Metatheoretical Foundations of Charles Tilly´s, Durable Inequality”, Department of Sociology University of Wisconsin, Madison. www.ssc.wisc.edu/wright/Tilly.pdf
(4) Las configuraciones sociales básicas son: las cadenas, las jerarquías, las triadas, las organizaciones y los pares categoriales. Tilly, sin embargo, concentra su estudio principalmente en las organizaciones.
(5) El mismo sostiene que las condiciones para que una categoría de inequidad cambie se dan cuando los beneficios de la explotación y acaparamiento de oportunidades declinan y los costos de sostener ese proceso incrementan.

Fuente: www.redalyc.org/pdf/509/50902415.pdf

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