ISBN: 9789875001824

Formato: 216 págs. 17 x 24 cm.

Fecha Publicación: Agosto 2014

Precio: $ 260,00 (U$S 15,29)

Escribiendo series de televisión

Prólogo - Capítulo 1. Caracterización de la escritura de TV

Prólogo

El armado de la cátedra de Guion fue en su momento la oportunidad deliciosa de unir la pasión y la diversión con el desafío de desarrollar una metodología de trabajo. No hubiera podido llevar adelante una cosa sin la otra. Mis padres eran cinéfilos y me instalaron desde chica en la pasión por el cine, y yo desarrollé por mi cuenta una consistente carrera de fanática de televisión. Así que soy, ante todo, una fan que disfruta de la historia, que sufre con los personajes y que discute acaloradamente con sus amigos por las decisiones que los guionistas toman.

Este libro surge en un intento de transmitir este sense of joy y la metodología desarrollada en muchos años de experiencia en la enseñanza de guion, donde el desafío fue organizarla en función de una práctica pedagógica masiva como la de la Universidad de Buenos Aires. La idea fue difundir los instrumentos necesarios para la realización de un proyecto de acabado profesional.

En este sentido, este libro, primero de una serie de temas de televisión, retoma desde un punto de vista técnico el recorrido que durante años le hemos propuesto al estudiante. Va desde la génesis de la idea hasta el armado de la temporada y la construcción de la biblia. En cada capítulo se trabaja cada uno de estos temas y se propone una serie de ejercicios para aquellos que quieran practicar. Cuanto más se practique, mejores resultados se tendrán.

¿A quién está dirigido? Bien, el libro está pensado para cualquiera que quiera hacer esta experiencia, desarrollar una serie y escribir el guion.

Aunque muchas de las consideraciones generales y los elementos técnicos trabajados son aplicables a cualquier producto de ficción, no nos vamos a dedicar ni a la telenovela ni a la tira diaria. Nos vamos a enfocar en un modelo de serie de un máximo de 13 capítulos, con tramas a largo plazo, en inglés long running drama series, que pueden tener capítulos autoconclusivos o no y que están construidas previamente a la emisión.

El criterio de selección para los ejemplos es múltiple y de diversas nacionalidades, no muchos son argentinos, ya que el grupo de productos que responden a estas características, si bien está en aumento, es aún muy reciente. En cualquier caso, todas las series mencionadas, para facilidad del lector, son series probadas y fácilmente ubicables en Internet. Se espera que el lector pueda tomar esas referencias como guías para analizar y aprender de ellas.

Escribir para televisión es un trabajo duro en el que hay que entender las reglas. Hay una frase popular que dice: “Una película es una cita de una noche y una serie de TV es una relación”. No solo se trata de encontrar “el atractivo” inicial de cada serie, sino de poder producir eso en cada capítulo. En ese sentido, como escritor de TV hay que trabajar más duramente que en una película: construir el material para sostener muchos episodios, generar personajes seductores que se sostengan a lo largo de diversas historias, encontrar el tono y hacer que los espectadores vuelvan semana tras semana, y, como si esto fuera poco, llevarse bien con toda la gente que participa en la producción. Por eso, escribir para TV es como un matrimonio, hay muchas reglas y –como escritor y espectador– usted es una persona que va a pasar mucho tiempo “casado” con esos personajes y esas historias.

Atravesamos un momento de renovación y florecimiento del medio, la televisión ha crecido en contenido, lenguajes, densidad dramática, complejidad moral e invención narrativa. Lejos quedaron los tiempos cuando los guionistas de televisión se sentían inferiores en relación con los de cine. La televisión de hoy, en función e inserción cultural, se asemeja a la que tuvo la novela en el siglo xix. Desde los 80 en adelante, la ficción no solo empezó a mirar la realidad de otra manera, sino que a la vez comenzó a transitar múltiples realidades y la televisión visibiliza problemas complejos de la sociedad contemporánea como racismo, sexismo, violencia, fundamentalismos religiosos e identidades sexuales.

Al actual desafío de multiplicarse en un universo 360° y generar contenidos para múltiples plataformas, la marcha de las tendencias en el mundo globalizado se ve resignificada en cada cultura en forma de productos, temas, propuestas estéticas, caracterización de los personajes y en la lectura del contexto histórico.

Focalizar este libro en el proceso de construcción es llamar la atención sobre el hecho de que una idea es tal cuando está desarrollada, considerando sus problemas y sus posibilidades, y que solo en ese momento será considerada un producto. Todas las personas tienen ideas y eso es lo maravilloso de la creación ya que son como faros que alumbran a la distancia, pero como Tony Kushner le hace decir al personaje de Lincoln, en la película homónima de Steven Spielberg: “Una brújula indica el norte, pero no los obstáculos del camino; los pantanos, los bosques, las montañas, etcétera”.

Este arduo camino es lo que llamamos “escribir”, y escribir hace transitar al guionista por muchas dificultades y pasar por diversos estados de ánimo: euforia, desesperación, angustia, gula desenfrenada, abstinencia sexual, depresión profunda. Pero si el escritor logra sobreponerse, al final de ese camino está el norte que la brújula señalaba y, para bien o para mal, tendrá un proyecto escrito en la mano y el orgullo de haberlo realizado.

Quizá este libro le dé las herramientas y lo ayude a encontrar el orden para llevar adelante la tarea, no perderse en el trayecto y mantener el goce de caminar.

***

Capítulo 1. Caracterización de la escritura de TV

Tengo un recuerdo de hace algunos años de una situación entre cómica y curiosa que representa para mí, con precisión, el alcance de un programa de televisión. Estaba visitando a mi madre –quien en ese momento vivía en un departamento en el piso 8– durante el horario de emisión de una famosísima, en su época, telenovela venezolana. A medida que iba subiendo los pisos me era posible seguir el desarrollo de la escena, ya que en todas las casas a lo largo del trayecto estaban mirando la misma telenovela a altísimo volumen. Esto me permitió enterarme del acontecer de la historia y ver su conclusión al saludar a mi madre, quien también la estaba viendo.

Todos estábamos ahí al mismo tiempo, viviendo la misma historia, padeciendo las mismas penurias de la protagonista, alegrándonos por sus amores, sufriendo sus penas, lamentando sus pérdidas y acompañando sus desafíos.

Piense acerca del impacto cultural. Considere los fenómenos actuales, la fluidez de información en las redes sociales y cómo estas estallan cuando se emite el último capítulo de una serie emblemática. Cómo los espectadores encuentran en la web la forma y el lugar para comentar las últimas hazañas de sus personajes favoritos y discutir acerca de las líneas argumentales y enredarse en teorías conspirativas, y cómo este nuevo espacio de relación y conversación abre las puertas a nuevos mercados que piden contenido extra.

Hoy muchas series de calidad pueden mantenerse porque hay espectadores leales y apasionados que las sostienen. La posibilidad de acceso ha incrementado el interés en los contenidos dramáticos.

Otros jugadores han entrado en la escena y estos productores no tradicionales plantean un nuevo “escenario” de evolución. Netflix, que hasta ahora era un servicio en línea de películas y series, ha comenzado a producir, y el Sundance Channel ha desarrollado su primera serie original, Rectify, y su tercera miniserie Top of the Lake.

En Argentina la producción serial ha recibido el impulso del Plan de Fomento de TDA (promoción de contenidos audiovisuales para TV Digital Abierta), que no solo permitió ser vehículo de nuevas voces y ensanchar los géneros, sino también la generación de la experiencia y el entrenamiento profesional. Por ejemplo, Santos y pecadores. Televisión por la justicia, Babylon, Rutas misteriosas.

Y las nuevas posibilidades de consumo y el aumento de las pantallas vienen produciendo en las series una “explosión” de experimentación formal y temática.

Es que una vez que se entiende la manera en que los espectadores se relacionan con sus ficciones de TV favoritas, se comprende su extraordinario poder. Seguimos una serie porque mientras dure nuestra relación con ella nos retiene y nos mantiene “cautivos” de nuestro propio placer.

Este tipo de experiencias son las que provee y promueve la ficción de TV, que vincula al espectador semana tras semana, mes a mes, año tras año, temporada tras temporada, con un concepto central y unos personajes que ha aceptado, de los cuales se ha enamorado, se ha identificado y que le proponen la posibilidad de renovar una y otra vez una vivencia gozosa. Siempre distinto, siempre igual. Expandiendo su experiencia y ahondando su dimensión.

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