ISBN: 9789875001336

Formato: 240 págs. 12 x 17 cm.

Fecha Publicación: 2009

Precio: $ 240,00 (U$S 14,12)

Cine (y) digital

Aproximaciones a posibles convergencias entre el cinematógrafo y la computadora

Introducción. Aproximaciones a las convergencias entre el cinematógrafo y la computadora. Un estado de situación

"Cómo es posible que todavía se pueda hablar de rodaje.
Cuando en poco tiempo todo sea digital,
el término será aún más ridículo."
Jean-Luc Godard
 
Cine (y) digital. Un incipiente pero tardío debate parece estar produciéndose en este campo del cine y los llamados estudios visuales. Más precisamente sobre el denominado audiovisual tecnológico, considerando la total predominancia de la computadora y del procesamiento de datos en la producción cinematográfica. La conversión digital de todos los medios audiovisuales cuyos soportes originales van desapareciendo, convirtiéndose en simulaciones digitales, se nos presenta hoy en día como un tópico insoslayable. Esta coyuntura forma parte de un proceso inevitable de cambios tecnológicos que confirman el dominio de una sola máquina: la computadora, soporte orgánico fundacional de todas las variables de existencia y uso de las redes. Este estado crítico de cambio tecnológico ofrece variados parámetros de creación en las artes y las comunicaciones, e implica la posibilidad de una alteración radical en el audiovisual, a partir de la idea de convergencia entre cine (y) digital. También nos permite pensar cuestiones cruciales acerca de la esencia de la imagen fija o en movimiento, y particularmente del cine, considerando su historia, ontología, aparato, dispositivo ideológico y discursivo, tanto como las esferas artísticas y culturales en las que está inmerso. Nos interesan los tópicos referidos a las relaciones entre el cine y el digital, desde posibles conceptos o categorías hasta entelequias. Esto implica un intento por definir y pensar el cine en sí mismo tanto como en sus combinatorias a partir del procesamiento matemático de datos en un dispositivo que funciona sobre la base de un código binario. Nos interesan, en definitiva, las relaciones entre dos máquinas, específicas en sus orígenes y en sus trayectos, que a lo largo de su historia convergen en variadas simbiosis. Estos procesos de pensamiento estarán focalizados en las máquinas audiovisuales, del cine al digital, intentando ver cuestiones referidas a supuestas especificidades, dispositivos y efectos, y a los mitos que éstos han generado, así como a las relaciones que se han establecido entre ellas desde lo tecnológico, discursivo y artístico. Consideraremos, finalmente, ciertas posibilidades creativas a partir del análisis de una serie de obras de referencia.
El recorrido que haremos por la historia de los medios nos remitirá reiteradamente a las combinatorias entre las máquinas fílmica, electrónica y digital. Como refiere Mieke Bal, hay ciertos términos variables en las Humanidades, uno de los cuales es el de la hibridez, cuyo significado proviene de la biología, pero recala en el campo de los estudios culturales de una manera válida e intensa. Es precisamente en el audiovisual mediático donde se reformula como un concepto operativo que nos abre caminos para considerar los cruces entre lo tecnológico y lo discursivo, como resultado de las influencias entre los diversos medios. También consideraremos los conceptos de convergencia, multiplicidad, pasajes entre imágenes y términos viajeros que pueden resultar útiles para conceptualizar las múltiples relaciones entre los medios audiovisuales. Estos tópicos aún se encuentran patológicamente en desuso y han sido poco elaborados por los organismos académicos y los distintos ámbitos de la producción cinematográfica: se han convertido en un estigma cuyo estudio es a esta altura una tarea pendiente e ineludible.
 
Aquel breve contacto entre el cine y el video que tuvo lugar durante el último cuarto del siglo XX marcaría un hito disparador en el proceso creativo de combinación entre tecnologías. La fusión entre lo fotoquímico y lo electrónico produciría obras y conceptos de gran nivel. Sin embargo, al estudiar los medios en una perspectiva histórica comparada, en los últimos dos siglos  verificamos contactos –materiales y conceptuales– que vinculan la imagen fotoquímica al procesamiento matemático de datos. Los múltiples contactos del cine con el computador tienen una prehistoria, si vale el incordio, que antecede incluso las efemérides de la invención del cine de fines del siglo XIX. Ésta es una historia que nos remitirá a principios del siglo XIX, considerando la aparición de inventos significativos, como el primer telar automático, la primera máquina mecánica de cálculo y los inicios de la fotografía. Todo ello constituye un tema de estudio crucial para llegar a la actual situación de la digitalización de la producción audiovisual con la consiguiente desaparición del soporte fotoquímico electromecánico, que definía la especificidad del dispositivo fílmico. Algunos autores se refieren a categorías precinematográficas y poscinematográficas, otros, al nacimiento y la muerte del cine; pero más allá de los efectos discursivos y eufemismos, se atraviesa una época de crisis y de cambio que es necesario analizar y pensar.
Hoy en día la imagen numérica reemplaza casi definitivamente el celuloide, desde la captación de imágenes hasta la  proyección. Frente a este hecho la industria del espectáculo ha lanzado una búsqueda titánica corporativa para lograr parámetros de simulación altamente exigentes, como base de un cine simulado y disimulador de sus procesos digitales. En esta gran industria, siempre dentro de la categoría Modo de Representación Institucional (MRI), ya recordamos como lejana la novedosa aparición de La Guerra de los clones, un proyecto enteramente digital que marca un hito en la historia del cine espectáculo al no utilizar material fílmico en ninguna etapa de su proceso de realización, según fue concebido por la empresa de George Lucas. Este hecho implicó un discurso confuso y sistemático que nos remite a una coyuntura donde no hay más posibilidades de trabajar en cine sin pasar por un computador en alguna etapa en los procesos materiales de realización. Desde el registro al almacenamiento, pasando por el uso del video assist, a la obtención de los transfers y los soportes finales de exhibición, rigen los parámetros de procesamiento de datos a partir del código binario, con los correspondientes algoritmos de los programas utilizados, matemática y lógicamente controlables. Asimismo, estas variables y presets de los equipos se pueden modificar y desvirtuar en sus etapas de programación, posibilitando diversas búsquedas creativas de manipulación de la imagen y el sonido; para esto se requiere un saber aplicado que trasciende todos los parámetros técnicos que podía ofrecer el cine en su pureza tecnológica, óptica, electromecánica y fotoquímica. En consecuencia, un realizador de cine actual, tanto como un director de fotografía, deberían considerar y manejar parámetros y opciones relativas a la señal de video digital o la información que circula y se almacena en bits. Esto implica tener en cuenta todas las posibilidades de manipulación que ofrecen la electrónica y el diseño de programas en cualquier procesador de datos audiovisuales.
Ver películas ya no implica verlas en el cine. Ganancia y pérdida a la vez. La experiencia del visionado de la proyección de celuloide va desapareciendo. Las transferencias digitales de un cine simulado se vuelven abiertamente accesibles a través del DVD y la red. Esta situación implica revisar cuestiones referidas al concepto y la percepción de audiovisual tecnológico dentro de los estudios visuales y de artes mediáticas.

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