ISBN: 9789875001282

Formato: 256 págs. 15 x 23 cm.

Fecha Publicación: 2009

Precio: $ 270,00 (U$S 15,88)

La invención lacaniana del pasaje al acto

Introducción

"El sentido no es capaz de permanecer quieto, hierve de segundos sentidos, terceros y cuartos, de direcciones radiales que se van dividiendo y subdividiendo en ramas y ramajes hasta que se pierden de vista, el sentido de cada palabra se parece a una estrella cuando se pone a proyectar mareas vivas por el espacio, vientos cósmicos, perturbaciones magnéticas, aflicciones."
J. Saramago, Todos los nombres
 
El concepto de pasaje al acto en psicoanálisis es una invención de Jacques Lacan, quien, sin embargo, no le ha dedicado demasiado espacio en su extensa producción escrita y oral. Lo desarrolla a lo largo de su obra, sin abordarlo sistemáticamente. Se trata, en consecuencia, de múltiples menciones, a veces apenas alusiones aisladas, dispersas en escritos, seminarios e intervenciones orales, muchos aún inéditos. Esta ausencia se convierte en un obstáculo pues, aunque sin duda se trata de un concepto, puede ser cuestionable hablar de una “teoría lacaniana del pasaje al acto”. Haciendo de este escollo el objeto del presente estudio, nos proponemos reunir tales referencias, con la exigencia de identificar y seriar con la mayor precisión posible las diversas etapas de su elaboración, con el objetivo de intentar edificarla.
Para delimitar con rigor los alcances y límites que el concepto tiene en la obra de Lacan es necesario reconstruir su historia y estudiar el contexto de su producción. Este abordaje diacrónico, en el sentido saussureano del término, apunta a precisar las modificaciones del concepto a lo largo de su evolución. El período de elaboración del pasaje al acto en psicoanálisis se circunscribe a los años sesenta, en el cual podemos distinguir diversos momentos. Cabe aclarar que esta división es artificiosa, como siempre que se intenta describir de manera breve un extenso y complejo proceso, de modo que a lo largo de este trabajo muchas de estas afirmaciones generales serán matizadas. El primer momento es el de su producción y delimitación inaugural en el Seminario 10, definido a partir de la estructura del fantasma y las coordenadas de la angustia. El segundo, el del Seminario 14, donde lo trabaja en relación con la repetición, tal como lo articula en el cuadrángulo “no-pienso/no-soy”. Por último, el Seminario 15, donde las tesis precedentes son releídas a la luz del concepto de acto. A partir de allí las menciones al pasaje al acto son pocas, dispersas y Lacan no vuelve a revisarlo.
Sin embargo, desde el comienzo de su enseñanza en 1953 con el Seminario 1 hasta el Seminario 9 se encuentran huellas luminosas de lo que se encontrará más tarde en su obra, allí donde aún no está. E incluso antes, con los recursos conceptuales que la psiquiatría de la época le provee. Este hallazgo nos llevó a darle al término “historia” un sentido mucho más amplio, pues, efectivamente, el pasaje al acto tiene una prehistoria que supera el marco del psicoanálisis y de la que Lacan también forma parte. Es el Lacan psiquiatra, que trabaja con las categorías de su época, acordes a su formación, y discute con sus contemporáneos, con aquellos a quienes admite como sus maestros y que conocemos como los “clásicos” de la psiquiatría, quienes emplean el término pasaje al acto y otros que dentro de ese campo solían reconocerse como equivalentes.
En efecto, mucho antes de convertirse en un concepto psicoanalítico de la obra lacaniana, la expresión passage à l’acte estaba incorporada al vocabulario psiquiátrico francés y era empleada habitualmente para referirse a ciertas formas impulsivas de la acción, a conductas violentas y bruscas por las que un individuo es llevado a realizar una actividad que lo supera y no puede dominar. Los fenómenos referidos en este contexto son: suicidio, delito, agresión, atentado sexual, comportamiento perverso, entre otros. En consecuencia, esta expresión ha sido utilizada muy a menudo de modo poco preciso e incluso peyorativo. Lacan produce una modificación sustancial: eleva esa simple locución descriptiva despojada de valor teórico a la categoría de concepto, y le otorga así una especificidad psicoanalítica.
La bibliografía especializada muestra, en general, un abordaje fragmentario de esta zona del tema. Los trabajos que incluyen el problema de la evolución histórica del concepto no suelen explorar en forma sistemática las referencias psiquiátricas que Lacan toma en sus primeras publicaciones ni tampoco sus antecedentes conceptuales; incluso no lo hacen aquellos trabajos que manifiestamente reconocen esa filiación histórica. Nos proponemos aquí avanzar sobre ese problema, con la intención de ocupar un lugar vacío en la materia.
En el recorrido propuesto pueden distinguirse dos niveles de análisis. En primer lugar, la delimitación precisa del concepto a partir del estudio de las definiciones que ha producido Lacan, y, en segundo lugar, la extensión del concepto, es decir a qué fenómenos lo ha aplicado con el fin de definir qué condiciones han de cumplir para ser comprendidos bajo el nombre de pasaje al acto. Ante la generalización actual de la categoría de “patologías del acto” –de la que no se reconocen sus límites ni alcances–, se impone aclarar lo que la enseñanza de Lacan innova para no recaer en clasificaciones imaginarias, puramente fenoménicas, que llevarían al psicoanálisis a diagnósticos descriptivos que lo distancian del destino deseado por su fundador. Para Freud, y para Lacan en el retorno que efectúa a sus premisas, el diagnóstico no se confunde con una clínica descriptiva sino demostrativa de lo radical del sujeto del inconsciente, que no es aprehensible por ninguna clasificación. Contrariamente a las tipologías psiquiátricas, que se sostienen apuntaladas en un deseo de clasificación universalizante, el psicoanálisis se ocupa de la singularidad, la de cada sujeto uno por uno. Por un raro efecto que podríamos calificar de filogenético, muchos psicoanalistas –sin importar su escuela ni orientación, pero incluso aquellos que se dicen de orientación lacaniana–, suscriben la categoría de patologías del acto replicando la imprecisión y la ambigüedad que la expresión passage à l’acte mantuvo desde su origen hasta la intervención de Lacan. Aunque conviene tener presente que utilizar el sintagma fijado por él no garantiza recaer en el mismo efecto; vale decir, no guarece de emplear el concepto de pasaje al acto de modo incorrecto o desplazado, calificando de tal modo acciones que corresponden a otras formas de la acción.
En este sentido, en estas páginas mantendremos algunas polémicas con el saber psiquiátrico, no tomado en su conjunto sino en algunos de sus desarrollos, y con algunas corrientes dentro del psicoanálisis. Esta discusión, que no está animada por una vocación ni tiene una finalidad panfletaria, más bien pretende dar cuenta de la importancia en la experiencia clínica que reviste contar con un concepto psicoanalítico de pasaje al acto bien delimitado. Lacan trabaja cuidadosamente, con respeto y seriedad, con y contra las doctrinas psiquiátricas vigentes en su época sin por ello ver obstaculizada la producción del concepto psicoanalítico. Negarles su valor es caer en el oscurantismo en el cual siempre nos advirtió a los psicoanalistas que nos guardáramos de caer. En consecuencia, evaluaremos hasta qué punto esta polémica se extiende hasta la actualidad justipreciando el lugar que los fenómenos de pasaje al acto ocupan en los manuales DSM (Diagnostic and Statistical Manual).
Para el desenvolvimiento ordenado del tema en ambos niveles he demarcado ciertos límites. En primer lugar, en este volumen el recorrido se restringe a la primera parte de la obra de Lacan, el período que abarca desde sus primeros escritos de 1931, hasta el Seminario 10 inclusive –véase el siguiente esquema–, momento de su enseñanza en el que forja inauguralmente el concepto de pasaje al acto en psicoanálisis.
En segundo lugar, por considerar que el pasaje al acto tiene relaciones de contigüidad y oposición, similitudes y diferencias con otros conceptos, destacamos con particular énfasis el de acting out, pues en la elaboración de Lacan su comparación es sistemática, al punto de constituir un par de opuestos. Esto nos sugiere una hipótesis que no se asienta en la similitud fenomenológica que puede reconocerse a veces entre los fenómenos: pasaje al acto y acting out están vinculados por una comunidad de estructura.
Esta delimitación es requerida por la búsqueda que orienta este estudio: la sistematización del concepto psicoanalítico de pasaje al acto en la obra de Lacan con un objetivo doble: primero, demarcar e individualizar las características estructurales del concepto a partir del rastreo de sus orígenes y la identificación de su génesis y evolución –dejando para una publicación posterior el examen de sus subsiguientes redefiniciones–, y, segundo, extraer algunas conclusiones sobre el abordaje clínico del pasaje al acto, en la dimensión no de la teoría sino del psicoanálisis en intención. Vale decir, el laborioso recorrido teórico nos permitirá situar algunas coordenadas del dispositivo de tratamiento de pacientes en riesgo de pasaje al acto, de acuerdo con lo particular del tipo clínico y lo singular de su subjetividad.

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