ISBN: 9789875001169

Formato: 284 págs. 14 x 22 cm.

Fecha Publicación: 2008

Precio: $ 214,00 (U$S 12,59)

Una historia del corazón

Desde la antigüedad hasta la actualidad

Prólogo - Introducción

Prólogo
 
Si a través de los tiempos se han escrito y siguen escribiéndose libros de importancia, se debe a que los hombres y las mujeres de los que surgen llevan algo en el corazón, algo que les habla con tanta fuerza que se sienten obligados a compartirlo también con los demás, a pesar de todas las dificultades, que a veces ponen en juego hasta su vidas. La historia del espíritu y de la civilización versa en gran medida sobre el destino de los libros. Y si los libros se siguen leyendo, se debe a que aún hay libros que nos tocan el corazón, que nos conmueven sensual e intelectualmente, en nuestras actitudes y acciones, individuales y colectivas.
Este libro trata sobre el corazón inquieto –el cor inquietum de Agustín de Hipona– que está en la búsqueda de otra cosa, de algo mejor, y que por eso se esfuerza por descubrir las causas externas e internas de su inquietud. No sólo se trata de lo que la gente lleva en el corazón y de lo que la conmueve, sino también de lo que el corazón representa y simboliza en nuestra cultura occidental y en algunas otras culturas íntimamente relacionadas con la nuestra. Estas fuerzas creadoras de esta historia de la cultura son las que han atraído mi atención y las que han impulsado mi labor profesional.
A pesar de que el corazón es el símbolo principal de lo que se supone es un ser humano, hay relativamente pocos ensayos sobre el corazón en la literatura mundial. Aunque hay algunos, sobre todo en alemán, como refleja la bibliografía. Estoy en deuda con ellos y sobre ellos contruyo este libro, y les expreso mi agradecimiento. Mi trabajo se diferencia del resto de los libros sobre el corazón en que, además de presentar material de historia de la cultura en general, tiene también una perspectiva antropológica y actual que pretende ofrecer un esquema antropológico más sistemático de las representaciones del corazón de esta era desencantada. Por otro lado, trato de subrayar la importancia del Islam y de la poesía árabe y persa, que por lo general brillan por su ausencia en las historias del corazón, y llamar la atención sobre la influencia y dependencia mutua que se da entre la cultura occidental-cristiana y la islámica-arábiga. Por ello, hago uso de un acercamiento interdisciplinario. Además de las fuentes procedentes de la historia de la religión, de la cultura y de las ideas, me baso en obras literarias paradigmáticas desde un punto de vista cultural, histórico y antropológico.
 
***
 
Introducción
 
"El corazón tiene razones
que la razón desconoce."
Pascal
 
Desde los albores de la historia de la cultura de la humanidad, el mágico corazón que late rítmicamente en nuestro pecho ha constituido el gran enigma y misterio de la vida de los hombres. Ya en las fuentes escritas más antiguas, procedentes de la Mesopotamia del año 3000 antes de nuestra era, de lo que se trataba era del corazón, tanto en la prosperidad como en la adversidad. El corazón es una cuestión de vida o muerte, no sólo en el sentido corporal sino también en el espiritual. En la mayor parte de las religiones y cosmovisiones del mundo, lo que sucede después de la muerte depende de las cualidades personales y morales del corazón y de lo que éste representa.
Cuando el héroe sumerio-babilónico Gilgamesh, aproximadamente en el año 2000 antes de nuestra era, se encuentra en la situación más crítica y dramática de su vida, ofrenda un corazón a los dioses. ¿Por qué lo hace? Cuando los antiguos egipcios embalsamaban un cuerpo muerto, el corazón era el único órgano interno que se reintroducía en el pecho antes de envolver el cuerpo en una tela de lino. ¿Por qué los egipcios cuidaban especialmente el corazón?
Mientras que los egipcios procuraban que los difuntos llevaran consigo el corazón al reino de los muertos, los aztecas de Mesoamérica le arrancaban el corazón a los vivos por decenas de millares, que extraían de su pecho con un cuchillo de sílex y ofrecían a los dioses mientras aún latía. Las actitudes de la cultura egipcia y azteca nos demuestran que el corazón representa algo muy distinto en culturas diferentes, que el corazón puede tanto dividir como unir a la gente. Para los cristianos y los humanistas europeos hay razones para preguntar por qué los aztecas eran tan despiadados, si es que realmente era eso lo que eran.
Este tipo de cuestiones son las que quiere responder este libro: cómo se ha entendido el corazón, qué representa simbólicamente en algunas culturas cruciales y cómo ha llegado a surgir nuestro propio corazón occidental, con sus diferentes formas y funciones. Para delimitar la exposición, el material histórico cultural se ha ceñido a aquellas culturas que, de modos diversos, directa e indirectamente, han formado parte de nuestra historia. Eso significa que Oriente Medio adquiere un lugar central, puesto que el judaísmo, como presupuesto del cristianismo, surge de la conjunción de préstamos e influjos de otras culturas de la zona. Así, se concede especial peso a la cultura sumerio-babilónica y a la antigua cultura egipcia, dado que los judíos con frecuencia se definieron en oposición a ellas, a fin de comparecer con una identidad propia y diferente a las de sus ve cinos. Esto rige también para el corazón, que en el judaísmo adquiere un contenido completamente diferente al que tuvo para babilonios y egipcios.
Aunque las concepciones del corazón del Nuevo Testamento se basen en las del Antiguo, éste adquiere para el cristianismo un contenido distinto que en el judaísmo. Esto guarda relación con la historia del sufrimiento de Jesús y con el lugar que adquiere la sangre en el cristianismo. La dramática vida de Jesús y la relación entre su sangre y su corazón proporcionan un amplio espacio de juego tanto para interpretaciones como para representaciones simbólicas que terminarán funcionando como una especie de motor y fundamento para lo que, a lo largo de la Edad Media, surge como cultura occidental. Pero esta historia está llena de paradojas.
Una de estas paradojas es la influencia ejercida por la cultura árabe y musulmana, que sin embargo tiende a presentarse como el polo opuesto de la occidental-cristiana. Al colocar el foco de atención precisamente sobre la concepción del corazón en ambas culturas, no sólo salen a la luz las diferencias, sino también un influjo árabe que –en litigio con ideas fundamentales del cristianismo– lleva conformando nuestros corazones occidentales desde la Edad Media hasta nuestros días. Mi tesis es que el hombre occidental moderno es producto de la influencia que ejerce, durante la Edad Media, la cultura árabe-musulmana sobre la europea. A eso se debe que la concepción árabe-musulmana del corazón tenga un lugar tan central en esta exposición.
Por lo general suele decirse que la cultura occidental tiene dos raíces principales, una en el pensamiento judeo-bíblico y la otra en la Grecia clásica. Mientras que nuestra fe religiosa procede de la tradición árabe-semítica, tal y como está recogida en la Biblia, nuestro arte y nuestra racionalidad, en forma de filosofía y ciencia, se inspiran en gran medida en la cultura griega. Pero tal vez el hombre griego más antiguo, tal y como lo conocemos por Homero (aproximadamente 700 antes de nuestra era) sea completamente diferente del hombre occidental. Sobre la base de la concepción del corazón que encontramos en Homero –en la medida en que sus personajes literarios tengan corazón, de acuerdo con nuestra visión–, investigaremos si hay algo constante en el ser humano, si existe algo universal que nos vincule a nosotros con el hombre homérico precristiano. Y plantearé esa misma pre gunta a mis antepasados genéticos, los vikingos.

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