ISBN: 9789875001008

Formato: 368 págs. 16 x 23 cm.

Fecha Publicación: 2007

Precio: $ 350,00 (U$S 20,59)

Agotado

Pierre Bourdieu. Razones y lecciones de una práctica sociológica

Del estructuralismo genético a la sociología reflexiva

Introducción

"Las ciencias tienen dos puntos extremos que se tocan. el primero es la pura ignorancia natural en que se encuentran todos los hombres al nacer. El otro punto extremo es aquel al que llegan las grandes almas, que, habiendo recorrido todo lo que los hombres pueden saber, descubren que no saben nada, y se encuentran en aquella misma ignorancia de la que habían partido; pero una ignorancia sapiente, que se conoce. Los que quedan en el medio, que han salido de la ignorancia natural y no han podido llegar a la otra, tienen una apariencia de ciencia suficiente, y se hacen los entendidos. Éstos confunden al mundo y juzgan mal de todo."1

Escribir un texto sobre la sociología de Pierre Bourdieu que pretenda a la vez ser abarcador del conjunto, analítico, y abierto a la producción de nuevos usos parece un poco desmesurado como intención. Pero eso es lo que hemos intentado en este trabajo, producto de casi siete años de investigación, docencia y utilización de sus conceptos y de su modo de entender las ciencias sociales. 

El enfoque parece desmesurado por la amplitud de su obra y de los temas que abordó, por la cantidad y complejidad de las referencias que constituyen su cultura filosófica y sociológica, por el modo “entre líneas” de sus planteamientos teóricos y porque además, a lo largo de los siete años en que fui escribiendo este texto, aparecieron, no sólo nuevos libros y artículos de Bourdieu –que obligabana repensar el conjunto–, sino una infinidad de textos de análisis y comentario y varias obras introductorias a su sociología. Mientras trabajaba la tesis que dio origen a este libro, la obra de Bourdieu se cerró con su muerte y el autor célebre, que tenía tiempo para responder consultas y leer algunos de mis papeles, se convirtió casi en un clásico de las ciencias sociales. Hemos asumido el desafío a partir de una doble convicción: la primera, que su obra sólo se entiende desde lo que él hubiera llamado el “punto geométrico” de sus múltiples aproximaciones al mundo social (múltiples en terrenos, en enfoques disciplinarios y metódicos), punto que por otra parte no es estático sino que se constituye y reconstituye cada vez desde la constancia de ciertos principios de percepción y apreciación de lo social, convertidos en principios de construcción del objeto sociológico. La segunda, que las “síntesis” y “sistematizaciones” de sus conceptos traicionan lo que de más interesante y productivo tiene su propuesta. 

No sintiéndonos conformes con buena parte de lo que leíamos, y al percibir reducciones, equívocos y absolutización de algunos aspectos, nos propusimos construir otro enfoque que, explicitando lo que nos parecía que eran las líneas centrales de la herencia teórica y filosófica de la que Bourdieu partía, reconstruyera a través de sus textos, el proceso de elaboración de sus principales nociones, y advirtiera las problemáticas teórico-empíricas precisas que en cada caso intentaba resolver. Se trataba de mantenerse cerca a la vez de la letra de los textos, de los procesos de investigación que los sustentaban, de la intención epistemológica que suponían, de los referentes teóricos (implícitos en la mayoría de los casos), y de ese inasible núcleo de percepción del mundo social que nos sorprendió en las primeras lecturas y veíamos reaparecer en forma de sentimientos y eticidades implícitas, desde sus primeros a sus últimos textos.

Las sucesivas reescrituras que sufrió este libro, a causa de la aparición de nuevos textos y de nuestros propios cambios de horizonte (además de la memoria de D.E.A., una buena parte de la tesis tuvo su primera versión en lengua francesa, y finalmente fue completada y defendida en la UBA; comenzamos a leer a Bourdieu con el sur andino Peruano como referencia empírica y terminamos utilizándolo en santiago del estero, argentina), suponían el cuidado de no transponer a las primeras etapas del trabajo de Pierre Bourdieu lo que habían sido sus puntos de llegada, en una especie de ilusión retrospectiva de lector omnisciente. En este sentido, señalamos en nuestro análisis ciertas etapas de su producción, pero más de una vez hemos encontrado que lo que aparecía como novedad, porque estaba en toda su madurez en un texto reciente, al ir a nuestro propio trabajo ya escrito, lo encontrábamos anunciado y hasta explicado en los mismos términos, y esto no por perspicacia nuestra, sino porque evidentemente una periodización fuerte ocultaría la verdad de un proceso que en realidad fue más de maduración y desarrollo, contrastación, explicitación y elaboración de matices a partir de algunas preguntas y experiencias centrales, que de momentos diversos clausurados sobre sí mismos. El subtítulo de este trabajo, más que dos etapas, señala un punto de partida en torno a una problemática teórica en la que Bourdieu se ubicaba intentando resolver lo que era, a nuestro juicio, su preocupación principal y el origen de su mejor aporte a las ciencias sociales: cómo ser fiel a la vez a los saberes que sobre su propia experiencia social tenían los campesinos, inmigrantes, funcionarios de menor jerarquía o profesores universitarios a quienes escuchaba como etnógrafo (la “sociología espontánea”), y al mismo tiempo al saber científico que inevitablemente surgía de un proceso de objetivación que, para constituirse y aportar una luz nueva, necesitaba olvidar la dimensión subjetiva de la acción, destruir al analizar la práctica en tanto práctica. Lo que se llamó “estructuralismo genético” fue un segundo punto de partida; el punto de llegada y de madurez fue la “sociología reflexiva”, y en el movimiento entre una y otra, que implicaba a la vez preocupaciones epistemológicas y ético-políticas, se desarrolló todo su trabajo. Entre uno y otro punto, lo que tenemos no es una nueva sociología ni otro modo de trabajar, sino ciertos acentos y, especialmente, una mayor lucidez sobre lo que se hace cuando se hace sociología.

Pero por otra parte, lo que esperábamos de esta perspectiva de lectura, era principalmente acceder a los principios de construcción de su trabajo, para caminar con Bourdieu unos pasos hacia nuestro subcontinente y sus particularidades históricas: detectar virtualidades en los bordes disponibles de las nociones abiertas que constituyen su teoría del mundo social, que nos permitieran “deformar” con validez sus conceptos en función de problemas que él no trabajó, como las particularidades de los espacios sociales históricamente periféricos, donde se constituyen campos a partir de otras especificaciones de capital y en relaciones de subordinación y de heteronomía respecto de otros campos. Entre una primera etapa de trabajo teórico intensa y la escritura de la versión final de la tesis, medió la dirección de una investigación interdisciplinar en la que me convertía de lectora en utilizadora del trabajo de Pierre Bourdieu para pensar un conflicto en la constitución de un campo científico naciente, por una parte –el campo de la arqueología en la argentina–, y la formación de un campo intelectual en la periferia de una periferia: santiago del estero en la década de 1920. El resultado de esa investigación, publicado en 2003 en forma de libro,2 y sobre todo el proceso de su desarrollo, los obstáculos y dificultades, los hallazgos y la fecundidad que encontrábamos en el uso de las nociones bourdianas, fueron el principal insumo de la reflexión teórica que, como reflexión de la práctica, atraviesa imperceptiblemente este libro.

Las razones que pudimos escudriñar y las lecciones que intentamos aprender de la práctica sociológica de Pierre Bourdieu las hemos organizado en dos grandes bloques: en el primero, titulado “Hacia una teoría de la práctica”, hemos abordado el análisis de la construcción de la problemática que dio lugar a la teoría bourdiana, intentando no separarnos ni de los contextos empíricos –claves como horizontes de interrogación–, especialmente de sus primeros trabajos en Argelia y Béarn, ni de lo que constituye el trasfondo filosófico y las anteriores utilizaciones sociológicas de las nociones disposicionales con las que nuestro autor intentó, desde sus primeros textos, mediar entre la objetividad de las estructuras y la experiencia de los agentes sociales. En la segunda parte, “del estructuralismo genético a la sociología reflexiva”, deconstruimos el proceso de elaboración de las nociones de espacio social y campo, con la preocupación central de cernir la indispensable articulación entre estas nociones con la de habitus, para ponderar desde allí las consecuencias de reunir en una teoría conceptos de carácter relacional y a la vez disposicional. Nos detenemos allí particularmente en la reflexión de Bourdieu sobre el campo científico, en la medida en que la construcción de la sociología como sociología reflexiva nace del proceso de vigilancia epistemológica que acompañó todo su trabajo a partir, no de una preocupación filosófica por la construcción del fundamento, sino de una inquietud ético-política y epistemológica a la vez en torno al etnocentrismo científico, el historicismo y el carácter inevitable de la subjetividad histórica que constituye necesariamente en las ciencias sociales tanto al sujeto como al objeto. Hemos colocado al final del texto, a modo de anexo, dos capítulos referidos a los contextos y las dificultades de lectura de Pierre Bourdieu en su país de origen y en los estados unidos, a fin de ofrecer cierta información que nos parece útil, especialmente para lectores que abordan por primera vez a este autor.

La convicción de que la fecundidad del modo de trabajo de Bourdieu se vinculaba con la disponibilidad abierta de las nociones de habitus y campo, más que con aplicaciones mecánicas de una teoría estabilizada, nos llevó a mantener una actitud de exploración de posibilidades y de usos, más que de búsqueda de contradicciones o de límites en el trabajo del autor. Somos conscientes de que en todo el texto nos ubicamos en la teoría bourdiana, para explorarla y comprenderla, y cuando tomamos distancia, es en un trabajo reflexivo de lectores y utilizadores, más que de epistemólogos críticos frente a una teoría cerrada para decorticar. Esta suerte de práctica de una filosofía negativa convertida en proyecto de escudriñar el mundo social, creemos haberla aprendido también, tal vez como la principal lección, de la sociología reflexiva de Pierre Bourdieu.

 
1. Pascal, Blaise: Pensées, Seuil (Lafuma 83). en adelante, todas las traducciones del inglés y del francés que figuran en el texto, son de nuestra autoría.
2. Martinez, A.; Taboada, C. y Auat, I.: Los hermanos Wagner, entre ciencia, mito y poesía. Arqueología, campo arqueológico nacional y construcción de identidad en Santiago del Estero, UCSE, 2003.

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