ISBN: 9789875000742

Formato: 308 págs. 16 x 23 cm.

Fecha Publicación: 2002

Precio: $ 350,00 (U$S 20,59)

El lugar de la cultura

El pensamiento poscolonial

Alvarez Fernández Bravo, La Nación, 16/03/2003

Cuando en el año 2001 la Universidad de Harvard contrató a Homi Bhabha arrebatándoselo a la Universidad de Chicago, en una práctica más propia de los clubes de fútbol que del mundo académico (aunque no infrecuente en las universidades norteamericanas), produjo un pequeño escándalo. Editor de un libro capital para entender las relaciones entre cultura y nacionalismo, Nation and Narration (1990), Bhabha -nacido en la India y graduado en Oxford- publicó El lugar de la cultura en 1994 por la prestigiosa editorial Routledge de Londres y, luego de enseñar en Sussex, Inglaterra, comenzó un itinerario que lo llevó por las universidades de Princeton, Pennsylvania y Chicago hasta recalar en Harvard.
Si bien sus libros han despertado un entusiasmo generalizado, no todos los académicos ven con buenos ojos su prédica poscolonial, formulada en un lenguaje impregnado de psicoanálisis lacaniano, teoría literaria posestructuralista y referencias al sociólogo caribeño Frantz Fanon. La crítica poscolonial, posición teórica que estudia el funcionamiento de ideas occidentales como justicia, razón y representación en contextos coloniales y entre los subalternos, es considerada por muchos profesores como una moda pasajera, desprovista de espesor conceptual. La polémica reveló así un enfrentamiento interno en el mundo universitario de los Estados Unidos entre quienes defienden el canon crítico predominantemente europeo y los que presionan por abrir el curriculum a nuevas áreas de estudio entre las que se encuentra, naturalmente, la literatura latinoamericana. El debate bien podría ubicar a Bhabha en el bando de las minorías (negros, hispanos, mujeres, gays, etc.) dentro del arcoiris multicultural de la sociedad norteamericana.
El lugar de la cultura, sin embargo, comienza con un ensayo que se encarga precisamente de marcar distancia con la ideología de la diversidad cultural. En "El compromiso con la teoría" a Bhabha no le interesa tanto suscribir el discurso -casi oficial hoy en día en los Estados Unidos- del multiculturalismo, como indagar el proceso mediante el cual la subjetividad moderna resultó escindida por la experiencia colonial. Su hipótesis rechaza toda noción de pureza cultural, pero también las identidades híbridas entendidas como conciliación de opuestos y propone, en cambio, reconocer la ambivalencia inherente a lo que llama "la condición fronteriza de los migrantes, los colonizados y los refugiados políticos", esos nuevos sujetos políticos que reescriben y desarman las tradiciones nacionales.
La nación, para Bhabha, está atravesada por la alteridad y por eso su argumentación polemiza con las estructuras binarias de conocimiento, como las oposiciones centro/periferia, moderno/ arcaico y opresor/oprimido. Todas ellas suponen grados de pureza en cada extremo del antagonismo, y resultan cuestionadas en el libro. La atención de Bhabha, por el contrario, está dirigida a la frontera en que se rozan la metrópolis y la colonia: a los negros discriminados en las capitales imperiales, a los nativos sometidos al régimen de explotación del mundo colonial o incluso a los mismos blancos atrapados en su condición de "amos", mientras predicaban las ideas ilustradas de libertad y justicia en los confines del imperio. El libro se interesa más bien por las minorías migrantes dentro de Occidente, a las que toma como un ejemplo crucial del carácter transnacional de la cultura contemporánea. A las formas duales, el crítico responde con un interés por el intersticio y la ambivalencia, como por ejemplo, las posiciones ocupadas por los desplazados y la diáspora. Es por eso que, a la lectura en rígida clave marxista de Fanon, articulada sobre la dialéctica del amo y el esclavo, Bhabha responde con una mirada del Otro en términos psicoanalíticos. La autoridad colonial se ejerce a través de la escisión (trauma psicológico), como una condición para la sujeción. La condición poscolonial siempre implica una conciencia fracturada, formada por sectores privilegiados y minorías oprimidas, clases dirigentes y grupos marginados, aunque "la fantasía del nativo es precisamente ocupar el lugar del amo manteniendo su lugar en la ira vengativa del esclavo".
Los once ensayos, más una introducción y una conclusión, reunidos en el libro no son de lectura fácil. Su prosa está cargada de conceptos ligados al campo de los estudios culturales y sobre todo al psicoanálisis, y exigen del lector una atenta labor de concentración para seguir su argumentación. Sin embargo, la originalidad de las ideas discutidas y la sutileza de los análisis pueden proporcionar una recompensa para quienes poseen un interés genuino por la teoría literaria y las herramientas para comprenderla. La teoría literaria poscolonial tiene todavía escasa difusión en nuestro medio y este libro contribuye a darla a conocer.
El rango de objetos analizados -películas, novelas, poemas, acontecimientos y documentos históricos, coyunturas sociales-, así como su arsenal interdisciplinario también convocan a un público sofisticado pero heterogéneo por su formación. Aunque los ejemplos y autores leídos son diversos (la escritora afroamericana Toni Morrison, la sudafricana Nadine Gordimer, el pakistaní Salman Rushdie, el poeta caribeño Derek Walcott, una escena de una película de Orson Welles, un poema del poeta indio Adil Jussawalla), no abundan las referencias a América Latina. Tal vez es preferible que así sea, para evitar comparaciones precipitadas entre culturas cuyos puntos de contacto todavía están por verse. Nos queda a nosotros, lectores argentinos, indagar si las hipótesis de Homi Bhabha para el mundo poscolonial pueden resultar útiles para entender nuestra propia condición fronteriza. 

Fuente: www.lanacion.com.ar/m1/480773-el-pensamiento-poscolonial

Libros relacionados:

El buen gobierno

Pierre Rosanvallon

El ojo absoluto

Gérard Wajcman