ISBN: 9789509515116

Formato: 104 págs. 14 x 20 cm.

Fecha Publicación: 1986

Precio: $ 130,00 (U$S 7,65)

Sexualidad y significante

Introducción - Capítulo I. La palabra, la muerte y la ley de la alianza

Introducción

“El inconsciente está estructurado como un lenguaje”, es el axioma a partir del cual Lacan produce su retorno a Freud, retorno que comienza con la jerarquización de tres obras a menudo descuidadas de este, La interpretación de los sueños, La psicopatología de la vida cotidiana y El chiste en su rela­ción con el inconsciente. Sin embargo, toda la obra de Freud es recorrida por Lacan y, precisamente, a partir de este mismo axioma. Axioma exterior al discurso freudiano, lo fecunda de manera inédita. Axioma fundado en referencias ajenas a Freud –la lingüística, la lógica, la matemática, la antropolo­gía estructural– y en una experiencia clínica inicial harto diferente de la freudiana. Tal como Lacan mismo lo señala, su llegada al campo del psicoanálisis se lleva a cabo desde una experiencia de psiquiatra, que culmina en su tesis de doctorado sobre la paranoia de autopunición, experiencia en la que encuentra en primer término los escritos de los psicóticos, así como Freud encontró las Memorias de Schreber, que lo encaminaron hacia una experiencia de lectura. Lacan indica que, en cambio, el punto de partida de la experiencia freudiana fue la histeria. Este punto de partida se observa también en la introducción de conceptos psiquiátricos que sufren un procesamiento particular a la luz del axioma en discusión (ejemplo de ello es la transformación que sufre el automatismo mental de Clérambault en el Seminario III).
En el “Discurso de Roma”, punto a partir del cual Lacan fecha su enseñanza, explícitamente señala que su intento es rectificar el abandono realizado por el psicoanálisis postfreudiano del fundamento de la palabra.
Esta referencia polémica es constante en Lacan; discute con Freud, contra sus contemporáneos sobre todo, y ninguno de los desarrollos del psicoanálisis escapó a su examen.
Recuperar el fundamento de la palabra en la experiencia analítica es inseparable de tratar de recuperarla de la “degra­dación” sufrida tras la muerte de Freud. Lacan es taxativo: la teoría del inconsciente de cada analista decide acerca de su “técnica”, sépalo este o no.
A partir de este axioma puede recorrerse de modos diversos la enseñanza entera de Jacques Lacan. Necesariamente debe­mos definir un ángulo de enfoque que nos permita operar ciertos recortes que consideramos válidos. Evidentemente, las posibilidades son muchas y cada una de ellas tiene su propia pertinencia.
Hemos elegido como hilo conductor de este desarrollo la articulación, a lo largo de la enseñanza de Lacan, del inconsciente estructurado como un lenguaje y sus leyes, la metáfora y la metonimia, con el problema de la sexualidad. Ambos se relacionan y se modifican mutuamente.
Dividiré este trabajo en cuatro capítulos en función de la articulación recién propuesta:

I.  La palabra, la muerte y la ley de la alianza.
II. La estructura de lenguaje del inconsciente y el complejo de castración.
III. Lógica del Uno y gramática de la pulsión.
IV. Lo real de lalengua y La Mujer.

Obviamente, muchos puntos no podrán ser tocados y otros serán quizás apenas mencionados. Sin embargo, creo posible establecer un trayecto que permita trazar, más que las impor­taciones de Lacan de otras disciplinas o su articulación deta­llada con textos freudianos –salvo ciertas excepciones–, un recorrido que dé cuenta de un punto de conflicto en la obra de Lacan, punto al que vuelve en forma reiterada y al que plantea y responde de maneras diversas. Lo que sigue no es pues un intento de hacer una historia del pensamiento de Lacan, sino de señalar la polémica interna que se suma a la externa. Podemos definir dicho punto como la dificultad para articular la sexualidad tal como la descubre el psicoaná­lisis, en el centro mismo del inconsciente, y la estructura de lenguaje que Lacan descubre en él.

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Capítulo I
La palabra, la muerte y la ley de la alianza

Tendremos en cuenta en la organización de este capítulo y en la del siguiente la distinción introducida por J.-A. Miller, en su curso de 1981-1982, “Escansiones de la enseñanza de Lacan”, entre dos formas diferentes de desplegarse el axioma “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”, cuyo punto de separación reside en el texto “Instancia de la letra en el inconsciente”. Este divide un primer período, que Miller caracteriza como el de leyes de la palabra, y un segundo período que se inicia precisamente con este texto, el de las leyes del lenguaje.
Los textos centrales de este punto corresponden al período comprendido entre 1953 –“Discurso de Roma”–y “La instan­cia de la letra”, en 1957, texto donde se produce, aunque par­cialmente, el vuelco hacia las leyes del lenguaje. Esto incluye los apartados I, IV y V de los Escritos, ya que no examinare­mos los textos que Lacan clasifica globalmente como sus antecedentes. Estos textos coinciden con los Seminarios I a III, pues en el IV comienza a producirse un vuelco que culmina en el Seminario V, “Las formaciones del inconsciente”.
A lo largo de toda esta época, el concepto de metáfora es usado de modo genérico, incluido dentro de las referencias a la retórica del inconsciente. Recién aparece, junto con la metonimia, hacia el final del Seminario III; examinaremos su uso allí en el capítulo II.

La función de la palabra y el campo del lenguaje

El título mismo del texto princeps del “Discurso de Roma”, “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoaná­lisis”, nos encamina hacia la distinción saussureana entre lengua y parole, tradicionalmente traducida en el campo lingüístico como “habla”. Conservaremos, empero, como traducción el término “palabra”, pues para Lacan esta entraña la impli­cación del sujeto en el campo del lenguaje, la “palabra fun­dante”. En relación con ella, no decimos en castellano “cumplió con su habla”, sino “cumplió con su palabra”.
Con la característica torsión que Lacan opera en todas sus importaciones conceptuales, hace del habla, a la que Saussure define como “parte individual del lenguaje”, concebida desde el ángulo de una psicología tradicional, una acción que compromete al sujeto freudiano, al sujeto del inconsciente y no a un individuo genérico.
La palabra, único medio del psicoanálisis, presencia hecha de ausencia, es desde el inicio interlocución que implica la intersubjetividad, más allá de su dimensión imaginaria a-a’. Esta interlocución entraña un cuestionamiento de la verdad, y este sólo puede provenir de un sujeto, que llama a una res­puesta, que implica al oyente como tal.
Este compromiso de la verdad subjetiva en la palabra es el articulador con el que Lacan diferenciará la palabra plena, verdadera, y la palabra vacía. Palabra que es en su plenitud creadora, la que hace surgir la cosa misma. Palabra que es revelación, no expresión de ninguna realidad inefable, emer­gencia de verdad.
El campo del lenguaje abreva, como es conocido, en la lingüística estructural, la de Saussure y el Círculo de Praga, pero también se cruza con los mitemas de Lévi-Strauss, y con la retórica, con la cibernética y con dos referencias filosó­ficas centrales, que aparecen sobre todo en relación con el orden simbólico como tal: Hegel y Heidegger.
Ya en el “Discurso de Roma”, Lacan relaciona la oposición de los elementos fonemáticos discriminativos de la lengua con la connotación presencia-ausencia de la alternancia vocálica del fort-da del célebre ejemplo freudiano, designando esa oposición presencia-ausencia como “fuentes subjetivas de la función simbólica”.
La formalización lingüística y antropológica le parece abrir un camino hacia lo que tempranamente designa como ciencias conjeturales, las verdaderas ciencias del sujeto, en las que no se puede confundir exactitud con verdad, pues la problemática de la verdad es inseparable del sujeto que habla. A la objetivación que intenta introducirse en este campo, Lacan responde con un énfasis certero en la importancia de la subjetividad y en la necesidad de precisar qué clase de subjetividad introduce el descubrimiento freudiano del inconsciente.8 Para acercarse a ella la formalización es el camino propuesto.
Quisiera destacar aquí la importancia de una operación realizada por Lacan a nivel de la teoría del estadio del espejo, operación que es una verdadera limpieza del campo psicoanalítico. Me refiero a la distinción tajante que establece entre la agresividad intrínseca a la relación especular y la pulsión de muerte. Esta separación le permite investigar la función simbólica de la “supuesta especulación” freudiana. Creo que la introducción del orden simbólico en Lacan es inseparable de la conjunción de las tres obras sobre las formaciones del inconsciente con la pulsión de muerte y el más allá del prin­cipio del placer. De este modo, no es sorprendente que inaugure los Escritos el texto de “La carta robada”, donde pulsión de muerte y simbólico se conjugan en la insistencia de la cadena significante. Operación que se repite en Lacan, vaciamiento de la significación imaginaria, la agresividad en este caso, para delimitar luego la rigurosidad de la estructura simbólica primero y, más adelante, de la estructura simplemente.

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