ISBN: 9789875000131

Formato: 192 págs. 14 x 20 cm.

Fecha Publicación: 1999

Precio: $ 160,00 (U$S 9,41)

El deseo del psicoanalista

Libertad y determinación en psicoanálisis

Ética y diván

Eduardo Müller, La Nación, 22/09/1999

¿Cuál es el margen de libertad que el psicoanálisis hace posible? Esta pregunta es el eje alrededor del cual gira el libro de la psicoanalista lacaniana Diana Rabinovich. La pregunta, al no especificar el destinatario de su inquietud, permite pensar tanto en la libertad del analizado como en la del analista.
Desde el prólogo, la autora declara con firmeza: "si el psicoanálisis no abre para cada sujeto hablante la posibilidad de ese Ôpoco de libertad, como lo denomina Lacan, su ejercicio deviene una mera estafa". El deseo del psicoanalista, concepto teórico lacaniano que es además un instrumento en la dirección de la cura, debe ser pensado, dice Rabinovich, en concordancia con la ética del psicoanálisis y la responsabilidad del analista.
Lacan planteaba que ser deseado por el Otro es el objeto mismo del deseo. Tanto Sócrates como Freud consideraban, según la autora, que básicamente lo deseable es ser deseado. El analista debe ofrecer vacante el lugar del propio deseo a fin de que el deseo del paciente, con su historicidad y las circunstancias propias de la vida, se pueda desplegar.
En el siglo XV, el filósofo Nicolás de Cusa escribió un libro llamado La docta ignorancia, donde rebate la idea de la curiosidad como pecado, considerándola un motor del conocimiento. Pero el conocimiento será siempre superable. La docta ignorancia implica el saber ignorar y el saber que se ignora. Así es retomada por Lacan: "lo que el psicoanalista debe saber: ignorar lo que sabe".
Rabinovich relaciona los conceptos de libertad y determinación con lo contingente y lo necesario. El psicoanálisis es posible porque la determinación es contingente; y el amor es definido por Lacan como un volver necesaria la contingencia del encuentro.
En el último capítulo se publica la desgrabación de una conferencia de la autora en la que explicita sus diferencias políticas con el "Campo freudiano" y su oposición a la idea de una escuela única de psicoanálisisis. Una pluralidad de escuelas en una red sin centro, es mejor -dice Rabinovich- que una convivencia forzada alrededor de un "centro unificante".
El psicoanálisis, tal vez, no ha determinado aún la necesidad de que los psicoanalistas se reúnan en la contingencia que proporciona la libertad.

Fuente: www.lanacion.com.ar/m1/214583-etica-y-divan